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el blog de ailian

Las sombras del Camino de Santiago

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El año pasado, por diversos motivos personales, hice el Camino de Santiago saliendo desde Barcelona hasta llegar, a pié a Finisterre.

Ha sido una experiencia altamente enriquecedora y sin duda inolvidable. Son varios los procesos que se pasan,  a nivel físico, emocional y mental que producen un gran cambio en la personalidad. Pero dejaré para otro artículo este tema para centrarme en otros aspectos que me prometí difundir uno de los días que caminaba solitario bajo el sol de verano.

Camino de Barcelona a Finisterre

Aunque el peregrinaje a Santiago tiene muchísimas más luces que sombras, dejaré también para otro artículo la parte más bella del camino, las luces del Camino que son las que hacen de esta experiencia algo que transforma para siempre tu percepción del mundo y que abren el corazón a la gratitud, la solidaridad y la hermandad entre los hombres y mujeres del mundo.

Las sombras

No voy a hablar de los problemas físicos, que los hay, ni de las dudas que me surgieron al principio de mi andadura, sino los elementos digamos ambientales que me causaron un cierto estupor.

La primera sombra, fue en el trayecto de Sant Cugat del Vallés a Barcelona. Ese tramo del Camino no está señalizado, ni hay albergues y ni siquiera encontré un alojamiento de pago. En Olesa de Monsterrat, después de caminar más de 30km, agotado y tras soportar un temporal de verano estuve preguntando por un alojamiento en ese pueblo. Después de preguntar a varias personas, entro en un gimnasio de Artes Marciales (yo soy practicante y esperaba ingenuamente una cierta solidaridad por ello) y pregunto de nuevo allí. Me informa el hombre de que cerró el único hostal que había en el pueblo. Desesperado y agotado, le pido si puede alojarme en su gimnasio. Se niega. Esto me pareció lógico, aunque me apenó y me bajó a tierra pues pensaba que los peregrinos eran mejor tratados. Pero lo más esperpéntico fue lo siguiente. El hombre me dice:

– En el siguiente pueblo, Monistrol, sí que hay un hostal. Está a 8 km de aquí. Podría acercarte en coche… – y luego, como murmurando para sí- pero ir, volver… la gasolina…

Me quedé a cuadros. ¿Para qué se ofrece y luego se desdice? ¿Tan cara es la gasolina? ¿Por qué expresa todo eso en voz alta?

Le respondí: “No importa, ya voy a pié”. Eran las 10 de la noche. Seguí mi camino, triste al comprobar cómo la solidaridad entre los hombres es un bien escaso, al parecer, en la sociedad actual.

Las flechas amarillas en la entrada de Lleida

La segunda sombra de la que voy a hablar es sobre las flechas. A partir de Montsesrrat en adelante el camino está señalizado con flechas de color amarillo. Son muy de agradecer, pues lo hacen muy fácil de seguir y difícil perderse. Menos cuando algún listillo borra la flecha que ha pintado algún Amigo del Camino y pone una nueva para desviarlo… hacia su bar. Varias veces me he encontrado con esto, y afortunadamente he podido darme cuenta. Hablando con otros peregrinos he sabido que estos desvíos en ocasiones pueden suponer de 1 a 10km  adicionales sobre el trazado original. Y todo para hacer un poco de caja vendiendo bocadillos y refrescos a los caminantes. Hacer caminar varios kilómetros de más a una persona para hacer negocio con ella es bastante deplorable, la verdad.

La tercera sombra fue en Gallur. Según la hoja que tenía, que indicaba los pueblos por donde pasaba y la disponibilidad de alojamiento en ese pueblo había albergue para peregrinos municipal. Cuando voy a preguntar al ayuntamiento, el funcionario me dice:

– Sí, hay, pero está cerrado. El local está habilitado, pero no se ha decidido quién lo gestionara si nosotros o lo concesionamos a una empresa. Tenemos las llaves aquí, pero no puedo proporcionártelas.

– ¿Y entonces qué hago?

– Bueno, puedes ir a la piscina municipal y ducharte ahí, pagando la entrada claro. Y luego dormir en algún portal. No creo que la urbana te diga nada.

Flecha amarilla

Esta es la acogida que te ofrecen en Gallur, tomen nota. En el pueblo había un hotel. Entro en el mismo y pregunto el precio. El hombre me dice que tenían un acuerdo con el Camino de Santiago y que me ofrecía un descuento, que me valdría unos 35€. Considerando mi bajo presupuesto y que un albergue oscila entre gratis y los 10€, me quedé un poco sorprendido. Y… ¿como que tenía un acuerdo con el Camino de Santiago? El Camino de Santiago no es ninguna entidad jurídica, somos los peregrinos. No recuerdo haber acordado nada…

Me lo quedé mirando un rato en silencio. Le dije: “Vale”. Y cuando el hombre empezó a esbozar una sonrisa de triunfo añadí: “Entonces, si ese es su precio final, me voy”. Se le borró la sonrisa de golpe. Luego me enteré, hablando con un camarero que parece ser que el hotelero era amigo del alguien influyente en el consistorio y que presionó para que el albergue no abriera. En ese tramo coinciden el Camino de Santiago y la Ruta del Ebro, que mucha gente hace en bicicleta. Obviamente un albergue significaría menos clientes para su hotel.

Yo continué camino a Tudela, en donde había albergue y luego tuve la suerte de ser invitado por un usuario de menéame, que aunque no conocía en persona me trató como si fuera un amigo de toda la vida… bueno, en relidad me trató como a un príncipe. Me alojó un día más en su casa y me hizo de guía turístico por la ciudad. Desde aquí te doy de nuevo las gracias, Guevara.

La cuarta sombra fue ya en Galicia.

La larga sombra de la mañana

Galicia es muy hermosa, muy mágica. Sin embargo lo que están haciendo allí con el Camino de Santiago a los peregrinos nos da mucha pena. En primer lugar, hace unos años los albergues eran gratuitos. Luego los hicieron de pago. El año pasado, como era el Xacobeo, subieron el precio a 5€. Parece barato, pero tengan en cuenta que el peregrino lleva muchos kilómetros recorridos, muchos días, y, lo que es más importante, se espera que sea abierto a todos, incluidas las personas menos pudientes. Se podría decir que es barato, pero contrasta ese precio cuando hay albergues en donde solo pagas la voluntad. Se podría decir que es barato, pero un puesto en una litera, sin sábanas ni nada, en una habitación compartidas por 50 personas y una ducha fría no valen ese precio.

Lo empeora el hecho de que es suficiente hacer los últimos 100km del Camino para que te den la Compostela, que es el certificado que expide la Iglesia que atestigua que has hecho el peregrinaje. Esto supone una gran cantidad de gente que solo hace ese ínfimo tramo, nada más que por tener ese certificado masificando los albergues. Personas que, aún caminando tan poco, van con coche de apoyo. Osea, ni llevan mochila para no cansarse. Mientras, peregrinos auténticos que han salido de Roncesvalles, de Francia, de Jaca, del Pirineo o incluso de Austria pueden verse sin lugar en el albergue porque está completo.

La Xunta quiere hacer del Camino un vía de turismo. No señores, los peregrinos no somos turistas. Los peregrinos somos otra cosa. Traemos riqueza sí, gracias a los peregrinos muchos pueblos han revivido o han evitado ser abandonados revitalizando su economía con servicios al caminante. Pero querer explotar al peregrino como si fuera un turista no tiene nombre.

Y la última fechoría, la del Arzobispado de Santiago. En la Catedral de Santiago hay una columna que se encuentra en el pórtico de la Gloria, que durante cientos de años los peregrinos tocaban como símbolo de su del final del peregrinaje. La columna tiene la piedra gastada, con la forma de la mano de millares de caminantes que allí la posaron. Tiene un gran valor simbólico y parece ser que se talló y preparó con esa misma intención.  Actualmente está vallada y no se permite tocarla. Lo que hace valiosa esa pieza se desdeña. La Iglesia, que se apropió indebidamente de un Camino que ya se hacía mucho antes del cristianismo, en una nueva muestra de prepotencia e ignorancia, se apropia de lo que no es suyo. Así, de un plumazo, matan no solo una tradición, sino el espíritu de fraternidad y unión que representa unir tu mano a las manos de todos los peregrinos que, con mucho esfuerzo, valor y enorme capacidad de superación llegaron a Santiago con el propósito  superar sus mismos sus miedos y limitaciones en un trayecto que representa el camino del ignorante que se transforma en dueño de su propio destino.

Mi peregrinaje no terminó ahí, sino que proseguí siguendo el Camino Antiguo hasta el fin de la Tierra, Finisterre. Pero ahí solo hubieron luces, que espero relatar en otra ocasión.

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Written by ailian

27 febrero 2011 a 12:46 am

12 comentarios

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  1. […] Las sombras del Camino de Santiago aixi.wordpress.com/2011/02/27/las-sombras-del-camino-de-s…  por ColaKO hace 3 segundos […]

  2. Estoy totalmente de acuerdo con el final del artículo, especialmente con la parte de: _”La Xunta quiere hacer del Camino un vía de turismo. No señores, los peregrinos no somos turistas. Los peregrinos somos otra cosa. Traemos riqueza sí, gracias a los peregrinos muchos pueblos han revivido o han evitado ser abandonados revitalizando su economía con servicios al caminante. Pero querer explotar al peregrino como si fuera un turista no tiene nombre.”_

    Sin embargo, y respecto al principio del artículo, y dado que un peregrino no es un turista, si en un pueblo no hay albergue u hostal, puede buscar donde dormir acogido por otra gente o simplemente dormir al raso. Yo (en el Camino de Santiago) he dormido en iglesias, bajo los árboles, compartiendo parcela en un camping, etc. Y eso también forma parte de la experiencia del camino.

    Anxosan

    27 febrero 2011 at 12:50 pm

    • Sí,tienes razón. De hecho ese día dormí al raso cuando llegé al siguiente pueblo, pues tampoco encontré alojamiento. Simplemente quiese hacer notar la anécdota de cómo una persona le preocupa más no perder media horita de su vida o un ínfimo gasto de gasolina que ayudar a otro. O que, viéndome empapado por la lluvia ni siquiera tuviese el detalle de decirme: “hombre, dúchate aquí en el gimnasio y te cambias de ropa y tal”.
      Más adelante, en el Camino me encontré gente que me ayudó mucho, incluso un par de personas me acogieron en su casa, pero lo he dejado para otro artículo por no hacer este demasiado extenso.

      ailian

      27 febrero 2011 at 1:05 pm

  3. De un tiempo a esta parte, realizar el camino de Santiago se ha convertido en un lujo.

    Proconsi

    27 febrero 2011 at 1:03 pm

  4. No estoy de acuerdo con lo que comentas sobre la intencionalidad de la Xunta. Y ojo, que no quiero hacer de abogado del diablo… menos aún tratándose del Camino de Santiago 😉

    Mantener los albergues tiene un coste, y o se repercute en el usuario que realmente lo usa, o va en mis impuestos (uno que es gallego). Y la verdad, por muy religioso que pueda ser el camino, o simplemente espiritual, o lo que se quiera, estoy seguro, muy seguro, de que te han cobrado por todo aquello que hayas comido en tu camino. Incluso aunque me equivoque y haya excepciones, seguro que por regla general habrá sido así, por mucho que te puedas identificar como peregrino. Es lo natural.

    Otra cosa es el cómo gestionar esos ingresos, que si cinco euros son muchos o son pocos, que si debiera ser la voluntad o qué. Más aún, y a colación de lo que dices a la hora de diferenciar entre los peregrinos “de corto y largo recorrido”, seguramente debiera haber algún tipo de diferencia en el precio para unos y otros, siendo más barato lógicamente para los de largo recorrido (comprobable con la libreta de sellos por ejemplo).

    Incluso debiera haber, tal vez, un sistema de gestión de reservas, con teléfono gratuito pagado a través de lo que se gana con los albergues, así como vía online, para dichos albergues. Evidentemente, esto puede llevar a abusos, por lo que habría que establecer ciertas limitaciones de plazas reservadas y de hora límite para llegar al albergue a partir de la cual dejar la plaza libre, por ejemplo, que esto son cosas que se me ocurren al vuelo y seguro que necesitarían más maduración.

    Ahora, que unos ingresos son necesarios, por mínimos y simbólicos que estos puedan ser, me parece bastante lógico y natural.

    Por otro lado, mi enhorabuena por haber hecho el camino, es algo que quiero hacer algún día cuando tenga el tiempo y la compañía para ello. Quizás el ser de Galicia y haber estado o pasado por Santiago cientos si no miles de veces le quita algo de “especial” al tema, pero aún así.

    Y si te quedan ganas de repetir visita, pero en medio de transporte propio distinto de la fuerza muscular, que sepas que te queda muchísimo por ver… 😀

    Yo mismo

    27 febrero 2011 at 5:10 pm

  5. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El año pasado, por diversos motivos personales, hice el Camino de Santiago saliendo desde Barcelona hasta llegar, a pié a Finisterre. Ha sido una experiencia altamente enriquecedora y sin duda inolvidable. Son varios los proc…..

    Bitacoras.com

    27 febrero 2011 at 5:35 pm

  6. Comparto todo al 100%.

    Ber

    16 marzo 2011 at 3:11 pm

  7. Hola, muy rico sus comentarios . Soy brasileño y estoy pensando en hacer el camiño desde Barcelona, para eso estoy buscando más informaciones . Me gustaría mucho poder chalar con vos, puede enviarme un email para charlamos ? Mi email es [editado para proteger privacidad] . Un grande abraso . Suerte!

    Leandro Hipolito

    15 abril 2012 at 9:48 pm

  8. Estoy organizando mi futuro peregrinaje y esta entrada me ha ayudado bastante a sacarme conclusiones. Espero que esas sombras, hoy, sean luces que te acompañan. Un saludo

    isrart

    19 agosto 2012 at 9:55 am

  9. Tanto tus luces como tus sombras me han terminado de llenar el espíritu que me mueve para hacer el camino de santiago. Pronto, muy pronto. Gracias por compartir y saludos desde México.

    Silvana

    17 mayo 2013 at 5:21 pm

    • Me alegra muchísimo, animar a otras personas a hacerlo era uno de los propósitos de compartirlas.

      ¡Buen camino!

      ailian

      18 mayo 2013 at 8:53 pm

  10. Hola, veo que ha pasado mucho tiempo desde el último post y no se si esto llegará incluso a ser publicado. Yo soy una de esas personas que hice el corto recorrido desde o cebreiros solamente. En aquel momento madre soltera de dos hijos, pasaba por una época muy mala, ganaba muy poco dinero y tenía que alimentar a mis dos hijos y además pagar mi hipoteca. Trabajaba muy duro 10 horas diarias, no tenía vacaciones y libraba los lunes. Me hubiera encantado hacerlo completo, pero mi situación era mucho más dura que hacer el camino. Gracias a que sólo pagaba 5 € en los albergues y comía poco pude realizarla y nutrirme de aquella experiencia, que para mi fue un gran reto. Hoy 10 años después pienso cada día cuanto aprendí, como mirar hacia adelante pase lo que pase, y que no todos tienen la suerte de querer vivir en la humildad. Y con esto no me refiero a ser pobre si no humano. Este verano volveré con mi hijo ahora adolescente para que aprenda igual que aprendí yo en poco más de 100 km lo que se puede llegar a hacer sólo contigo mismo, con tus pies , sin coches, sin ordenadores… Y sobre todo a ser agradecido.
    Saludos

    Sonia Mendoza Izquierdo

    8 marzo 2017 at 10:56 pm


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